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El fantasma de los rocha

Posted in Historias by Guillermo Smith on the April 17th, 2006

La historia que voy a relatar es un suceso real, acontecido en el barrio de Pastita de esta ciudad y aunque alguien considere inverosímiles los hechos aquí narrados, podrá preguntar a los descendientes de aquellas familias, que fueron protagonistas de lo que en estas líneas sostengo.
En el último cuarto del siglo XIX,  la inmensa mansión del General Sóstenes Rocha, ubicada en el segundo puente de la margen izquierda del río de Pastita y en cuya margen frontal estaba la hacienda de beneficio de San Francisco de Paxtitlán, incluía además de solariega casa, un dilatado jardín que contenía las más hermosas y raras especies botánicas, exquisitamente importadas de Europa y rodeada toda la propiedad por altas y sólidas tapias de mampostería de calicanto, que hacían imposible, ya no solo escalarlas sino que además impedían la vista de los extraños.
En su interior, los elegantes salones competían con las mejores casas de la realeza Europea, pues los decorados, mobiliarios y objetos de gran valor, tanto en lo económico como en lo  histórico, al albergar piezas coleccionadas en las campañas militares de su insigne dueño, destacando en la pared principal la espada del insurgente Allende, regalo de un familiar del mismo.
Hechas las acotaciones de tiempo y lugar, me permito describir lo que todas las familias de la época comentaban de boca en boca.
Las noches de este antiguo remanso guanajuatense, súbitamente se vieron perturbadas por un melancólico  canto de extraordinario tono agudo en la voz de una mujer que lastimeramente emitía sonidos ininteligibles en una lengua que los  letrados confesaron no comprender y la declararon provenir de  oscuros maleficios.
Estos lamentos se volvieron  cotidianos y muchas noches que no hacía viento, las familias abrían sus ventanas para escuchar esta triste  pero hipnótica  voz que penetraba en el corazón de todos y cada uno de los que la escuchaban. 
Pasó el tiempo y un joven hijo de la familia que habitaba la casa que se ubicaba vecina, por el lado de aguas abajo del río, decidió investigar quién era la autora de dicho canto y si era de los de este mundo  o de origen incomprensible, como era ya dado por cierto por la conseja pública. Una noche de  media luna , bajó al río y se deslizó hasta colocarse a la par de la casa de los Rocha, y procedió a subir a uno de los múltiples árboles alisos de gran altura que existían en el río, ya en posición, esperó pacientemente hasta que el sonido de la voz colmó sus oídos y aunque la claridad de la noche no era lo más óptimo, apreció la figura de una hermosa mujer de esbelto talle y formas que la equiparaban con la más excelsa Venus, de extraordinario pelo largo que le caía a las caderas y lo mas trascendente, el color azabache de su piel, que sugería el ascendiente africano de su raza.
  Tan luego como el intrépido joven informó a su familia de sus observaciones y tras ser regañado por su padre, dado que actuó en forma incorrecta, se corrió como reguero de pólvora la versión de que se trataba de una esclava  que el dueño de la casa utilizaba para su disfrute personal, ya que nunca vecino alguno la veía salir durante el día.
 Dos ó tres años después, el sonido de su voz, dejó de escucharse para no volverse a oír jamás, dejando apesadumbrados a los que ya la consideraban como parte de ellos, y sabían que algo muy grave debió de  acontecer. 
Mas el tiempo todo lo diluye y poco a poco se fue convirtiendo en una leyendo de esas que nuestra ciudad tiene ya muchas, los testigos presentes se fueron yendo y los hijos y los nietos decían que los sobrevivientes imaginaban estos hechos.

 FIN

En el año de 2004, en una plática con descendientes de esta reconocida familia guanajuatense, me describieron los hechos como realmente sucedieron.
 
En esos años la  propiedad aquí referida fue prestada por la familia Rocha al también General Manuel González , Gobernador del Estado y en ella llevó a vivir a una hermosa mujer de origen circasiano, rubia,  de ojos claros, compañera sentimental que lo acompañó hasta su lecho de muerte y que debido a las estrictas leyes morales de la época, no le permitían su aparición en público.

Es de observar que el error de apreciación del joven se debe  a lo escaso de la visibilidad  y a lo lejano del árbol , situación que provocó una inmensa duda que gracias a Dios está aclarada un poco de mas de 100 años después.
 
 
  

 

  FIN

El último comentario de los descendientes de los Rocha es que sí, efectivamente existieron fantasmas en esta casa, pero esta es otra historia. 
 
    

 

Ahora sí,  FIN