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El Muerto del As de Diamantes

Posted in Historias by Guillermo Smith on the December 17th, 2008


 

Corrían los años 40 del pasado siglo, en que la otrora pujante metrópoli minera, se había convertido en un paramo estéril al ser abandonadas las Minas por la situación política que atravesaba el país.
 

Las familias languidecían debido a la falta de trabajo y daba lástima ver las caras de niños y viejos que salían a mendigar unas migajas de pan y que muchas mujeres se ofrecían con tal de llevar algún alimento a sus hogares.
 

En este escenario se daba un contraste manifiesto en el que unos cuantos barones de la ciudad medraron cuantiosas fortunas que  atesoraban de las bonanzas de las minas, que les permitía vivir en forma ostentosa.
 

La ciudad acostumbrada a el bullicio de antaño, que alguna vez albergo consulados de Inglaterra, Prusia y Japón; se encontraba callada y taciturna, pues aun las serenatas del jardín Porfirio Díaz se habían suspendido por falta del salario de los músicos.
 

Por estas razones el único evento que tenían los dueños del capital era los jugos de cartas que todos los viernes tenían lugar en la casa  de la calzada de la virgen, esquina con la cerrada de Juan Valle.
 

Frente a la tienda “El Buen Gusto” propiedad de los españoles Pérez y contra esquina de la casa del gallo pitagórico, a la cual  solamente se accedía este grupo de personajes que en interminables veladas perdían y ganaban casas, Haciendas, Ranchos y Capitales importantes.
 

Mas un aciago viernes apareció uno de los integrantes de este sectario grupo, acompañándoles de un amigo de una ciudad vecina y por el cual fue presentado a los concurrentes, tratándose de una persona sincera y honesta que aunque no le gustaba el juego accedió a compartir la mesa con unos de los mas voraces del lugar que intuyeron seria presa fácil de despelucar dada la novatez del invitado.
 

Maldita la suerte perversa que a veces da y a veces quita, que ese día ilumino las cartas del forastero, que si no era flor era tercia, póker, o hasta flor imperial; empezando acumular las fortunas y propiedades de todos los ahí presentes.
 

El persona del que hablo, varias veces trato de suspender la partida, pues aunque siempre jugo honestamente las cartas siempre le daban el triunfo y aunque apostando mas con el ánimo de perder la victoria campeaba en sus cartas.
 

La maldad humana, la envidia y la avaricia se materializaría en cuatro de los mas empedernidos jugadores, cuyas pérdidas habían sido más cuantiosas, urdiendo  un plan  colocando un as de diamantes en el sombrero del triunfador y esperaron pacientemente hasta que ya nadie continuara la partida, a lo cual iniciaron las despedidas y para cuando nuestro forastero descolgó de la percha su sombrero y al tratar de colocárselo cae en medio del salón la mencionada carta.
 

En ese instante los conjurados gritan al unísono. !  ! ¡Tramposo, Ladrón, tahúr!
 

 El de la voz cantante clava un puñal en el pecho del infortunado el cual sorprendido clama su inocencia,  lo cual no es escuchado y el atacante pasa el puñal a otro de los del complot y así los cuatro clavan el puñal.
 

Una, dos, tres y la cuarta  puñalada trapera  cruza el corazón del desafortunado hombre que hasta ese momento se desploma ya sin vida.
 

A pesar de la intervención de su amigo que pide por su vida.
 

Entre los presentes hay consternación, y aunque entre sus miembros se encuentra el inspector en jefe de la policía y regidores del cabildo.
 

Se acuerda por los ahí presentes ocultar el delito al pueblo, por lo que disponen que lo ganado por el difunto sea regresado a los que lo jugaron y que como garantía de que el secreto no saliera de esa casa, cada uno de los trece presentes debería asentar una puñalada al cuerpo inerte y de esa manera convertirse en participes de este asesinato, siendo aceptado por los presentes con la sola opinión contraria del que había invitado al difunto, tras la presión de los conciliados de que su vida depende de ello, con pesar accedió a la demanda de las demás clavando el puñal al igual que cada uno de los ahí presentes.
 

Al día siguiente fue encontrado en la cerrada el cadáver de este personaje el cual fue retirado prontamente del lugar y el parte médico indica suicidio, tal vez se decía, ante por haber perdido su capital en el juego.
 

Todo volvió a la normalidad en esta ciudad dormida, mas la presencia del acuchillado en la calle de  Juan Valle se volvió la mítica ante la plática cotidiana, pues muchos aseguraban verlo caminar goteando de sangre de las trece puñaladas;  hizo que los 13 como fueron conocidos los presentes de esa noche, pues no hay secreto que dure 100 años, nunca volvieron a frecuentar la casa de la esquina.
 

La justicia de esta tierra puede ser manipulada pero hay  otra justicia y tiempo después empezaron a fallecer los miembros  por diversas enfermedades y tragedias accidentales y uno a uno fueron dejando este mundo de pecados.
 

Con excepción del hombre que intercedió por su amigo el cual fue extraordinariamente longevo. Caminado por las calles con una mano a la espalda como era su costumbre solo cargando a cuestas su conciencia de los tiempos pasados.
Lo mas extraño de este caso, era que año, con año, en la fecha de este suceso, en las tumbas de los autores y en la puerta del único miembro con vida aparecía una carta de baraja. Si, adivino Ud. era el as de diamantes.
 

NOTA: Los nombres y apellidos de estos personajes han sido ocultados para no molestar a los deudos y familiares de los mismos.   Aunque todos sabemos quienes fueron.